En sustitución de José Cárdenas (R Fórmula), Mario Ávila conversó con Rafael Cardona, colaborador:

 Ávila:   ¡Qué primera plana la del miércoles!  ¿No?

Cardona:   ¿Te refieres a la primera plana del periódico Metro?

Ávila:   Es correcto

Cardona:   Pues fíjate (que) yo estuve revisando en los archivos que tengo y en algunos libros sobre la historia del periodismo mexicano si había algún antecedente de una injuria tan grosera y tan de mal gusto hacia un Presidente como esa que publicaron los señores de El Metro…

Ávila:   Del periódico El Metro

Cardona:   Si la podemos ver, la veremos.  Si no, trataré de hacer yo una descripción, lo menos grosero que se pueda de acuerdo con la naturaleza del asunto que se trató hoy y que el Grupo Reforma puso a la consideración del público.  No encontré  realmente algo tan soez, tan grosero, tan sucio.

¿Por qué le digo soez?  ¿Por qué le digo sucio?  Bueno, pues porque la primera página era la fotografía de frente y por la espalda de un muñequito, de esos que todos hemos visto en algunas ferias de México, muñequitos de barro.

En este caso no estaba hecho en México.  Decía el periódico que estaba hecho en España, en Barcelona.  Es una figurita en cuclillas, en esa posición que a lo largo de la historia de la humanidad las personas han usado para poder terminar el proceso digestivo.  Dicho de otra manera es la postura que los seres humanos utilizan, dice el diccionario,  para cagar.

Bueno, pues eso es el muñequito.  El  muñequito trae un traje azul, una corbata azul, unos anteojitos, tiene la cabeza exactamente como la del Presidente de México.  Es una caricatura escultórica -si así le podemos decir- del Presidente de México.

Se la hicieron en España, pues tienen muy poco respeto por la Jefatura del Estado de un país que dicen que es amigo.

Uno pregunta: ¿Por qué un periódico que siempre ha tenido afinidades políticas, y quizás hasta ideológicas, o de aspiración de clase, con el Presidente de México de estos días, por qué puede llegar a eso de ponerle Inmortalizan artesanos españoles al Presidente Felipe Calderón como un muñequito cagón elaborado en yeso?  O sea, la inmortalidad es la caricatura caguengue.  Eso es para el Grupo Reforma la inmortalidad.

Creo que ahí hay una absoluta mala fe.  Y no puedo separar esa mala fe de la cabeza, porque la cabeza es aún peor.  Todos sabemos que desde los tiempos difíciles de la elección presidencial que llevó al señor Calderón a donde está, sus  opositores durante toda la temporada de la toma del Zócalo y Paseo de la Reforma utilizaban de manera peyorativa el acrónimo de Felipe Calderón y le decían que era Fe-cal.  Esa es exactamente, con unas letras enormes  y con signos de admiración, lo que le pone el Grupo Reforma al Presidente de México, al que tanto había respaldado.

No puedo yo ver esto disociado de los pleitos recientes del Presidente de la República con la clase empresarial.  No lo puedo ver disociado de la acusación que les hizo por su conducta persistente de evasores fiscales.  No lo puedo ver separado de las dos ocasiones que lo hizo y tampoco de la acusación que les lanzó cuando se iba a Singapur a bordo del avión presidencial,  cuando reveló la existencia de una conjura, de un plan deliberado,  para echarle abajo su proyecto fiscal. 

Algunos dicen que, off the record, les dijo: Bueno, todos después se fueron a ver a Manlio y a mí me dejaron sin mi 2%.  Entonces, esto para mí, igual que la ausencia de los empresarios de Monterrey en el foro que hubo en esa misma ciudad, organizado por Miguel Alemán para hablar de inversiones… toda la casta divina de San Pedro Garza García y de Monterrey y del estado de Nuevo León no fueron.  El desdén total; la separación total, la distancia.  Y después de todo eso éste insulto. 

A todo mundo le consta, sobre todo a las personas que han seguido mis comentarios en este espacio, que yo no soy un canario a las órdenes de Felipe Calderón y que me he pasado la mayor parte del tiempo de su gestión presidencial calificando muy a la baja las acciones de su gobierno.  Pero sí me parece que no puede caer la inconformidad política en el terreno del insulto personal; y no sólo el insulto personal, sino el insulto institucional.

Los errores políticos que el presidente ha cometido y que está cometiendo hoy mismo y los que le faltan por hacer, deben ser materia de la crítica, pero no deben ser materia a su persona la  injuria, porque no (lo) estás injuriándolo a él, (sino que) estás injuriando al pueblo de México, porque la Constitución le confiere al señor Calderón la estatura política que él tiene.

Él es el depositario del poder soberano del pueblo mexicano y quienes hacen esto por una rabieta y por un pleito que traen con él, por razones de que no quieren cumplir con sus impuestos o porque quieren mantener sus privilegios… todo lo que sabemos que buscan… quienes al amparo de los medios de comunicación mueven palancas de influencia y capacidades de negociación, eso que lo resuelvan allá, que resuelvan esos malos funcionamientos de sus alianzas, ahí donde hicieron sus alianzas, pero no en la liza política cotidiana de los medios.

Hace muchos años, en el año de 1966, un periódico de la Ciudad de México trastocó dos pies de fotografía: en una fotografía estaba el Presidente Díaz Ordaz con un grupo de personas; y en otra foto había dos changos que acababan de llegar -dos macacos- al zoológico de Chapultepec.

Cambiaron los pies (de foto) y entonces estaba la fotografía del Presidente y las otras personas que lo acompañaban y el pie de foto decía: “Estos mandriles acaban de enriquecer el zoológico de Chapultepec”.  Y la otra decía: “El Presidente y sus colaboradores inauguraron no se qué cosa”.  Eso fue en el año de 1966.  El periódico dejó de circular dos semanas después.

¿A eso quieren empujar al Presidente? ¿A cometer actos de autoridad al estilo del SME? ¿Hasta ahí lo quieren empujar?  Bueno, si lo quieren empujar para allá, quizás lo logren, quizás no, quizás él mantenga la serenidad de ánimo para entender que estas injurias no deben ser tomadas en serio, lo cual no implica que no molesten, que no se sienta mal el Presidente, sobre todo por la evidencia escrita, gráfica, perdurable, permanente, en donde dicen que su inmortalidad es irse a la mierda.

Ávila:  Rafael Cardona, una reflexión que me parece muy importante.  Qué bueno que te detuviste en esto que circuló en cuantía, en función del tiraje que tienen los medios en México…

Cardona:  Bueno,este periódico tiene más circulación…

Ávila: No había escuchado, no había leído que alguien se detuviera a hacer este análisis que me parece muy valioso, que comparto.  Porque si bien es cierto que puede haber una crítica, si bien es cierto que se puede señalar cualquier cosa, otra cosa es pasar al insulto.

En cuanto a la forma, no es un recuadro que haya aparecido en este periódico.  Me permito abundar en tu ya muy puntual descripción: es toda la plana, es toda la primera plana con un espacio pequeño para el título del diario, pero no dejaron nada.

Cardona: Nada.  Es toda la primera plana completa.  Ahí donde siempre están los descabezados, los apuñalados, los baleados y todo, ahí por primera vez se mete un asunto político y lo disfrazan de una ocurrencia de artesanos españoles.

Es una maniobra burda.  Además, todos los que sabemos periodismo sabemos que los editoriales no se hacen en la páginas donde está la caricatura; los editoriales se hacen en la cabeza, en la cabeza de ocho columnas.  Ahí va el editorial del periódico y ahí hicieron su editorial los señores del Metro.

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