06mar12 Biden: los mensajes y los símbolos


De la amplia cobertura sobre la agenda de Joe Biden, vicepresidente de EU, sobresalen dos vertientes:

–              La promesa de Biden de no intervenir en la elección.  La Crónica la destaca en su titular.

–              El ofrecimiento de los precandidatos a la Presidencia de continuar el combate al crimen. En su titular, El Universal lo maneja en conjunto; Milenio centra su atención en el pronunciamiento de Enrique Peña Nieto al respecto.

Ante lo anterior, hay que anotar que, mientras tanto, Excélsior da realce al revire de Alejandro Poiré a Pedro Joaquín Coldwell: dijo que gobernadores y legisladores priistas aprobaron la estrategia que hoy critican.

De las secuencias fotográficas en las que aparecen los tres precandidatos, llama la atención el caso de López Obrador:

–              Milenio presenta a los tres saludando a Biden, pero éste y el tabasqueño están con expresión seria.  En cambio, en la de La Razón sí ríen.

–              El Universal los capta momentos antes de darse la mano.

–              La Crónica los presenta distantes, en contraste con lo que ocurre con Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota.

Por lo demás, llama la atención el enfoque del minieditorial de La Crónica.  Dice que cada una de las figuras políticas mexicanas utilizó su reunión con Biden para declarar lo que le interesa que se sepa.  Observa que quien no declaró detalle alguno acerca de sus acercamientos fue el propio Biden.  Y eso –observa-, los conceptos y opiniones que Biden se guardó en silencio, es lo que más nos interesaría a los ciudadanos saber.

El toque irónico lo aporta F. Bartolomé (Reforma).  Dice que tras sus encuentros con Calderón y los precandidatos, el vicepresidente de EU se dio tiempo para ir a visitar la Basílica de Guadalupe.  Plantea que lo que no está claro es si Biden fue a dar gracias por no tener que votar en México o a rezar luego de haber hablado con todos ellos.

FACTOR BIDEN

                  En Milenio, Carlos Marín indica en su columna, Ejército, Marina y votos, que EPN parece ser el único que dijo lo que tenía que decir a Biden: que si gana la elección continuará el combate a la narcoviolencia.  Dice que sin esa declaración habría dado patente de verdad a la especie que sus adversarios machacan día con día, en el sentido de que todo lo peor en materia de seguridad ocurre en los estados que gobierna el PRI, partido al que quieren hacer sinónimo de crimen organizado.

Agrega que le falta por explicitar los asegunes, pues no tiene margen para sacar al Ejército y la Marina “de las calles”, como claman los promotores de la claudicación del Estado (que se cuidan de criticar la podredumbre de policías y procuradurías).  Dice que si quiere ganar la Presidencia (y aun soñando con “menos muertos”, como dicen otros priistas ilusos), no le queda sino seguir la misma decidida estrategia de Felipe Calderón.

                  Trascendió comenta que si alguien quedó más que satisfecho con la pasarela de los candidatos a la Presidencia ante Biden fue el embajador Anthony Wayne, pues fue él quien se puso en contacto con los equipos de los precandidatos para amarrar las reuniones que, por momentos, parecieron más un casting o un examen.

  • Indica que Peña Nieto llegó a la cita con el mensaje de que si gana el PRI seguirá la lucha contra el crimen.  Dice que era la respuesta a aquellas declaraciones del presidente Calderón al New York Times, en 2011, cuando afirmó que un sector del PRI puede estar dispuesto a pactar con el crimen.
  • En otro segmento, observa que el único que sostuvo todo el tiempo la conversación en inglés con Biden fue Peña Nieto.  “Pese a su badenglish”, dice.

                  En El Universal, Bajo Reserva dice que el equipo de EPN estaba ayer muy orgulloso presumiendo que don Enrique, a diferencia de JVM y AMLO, fue el único que no requirió de un traductor para entablar diálogo con el vicepresidente Joseph Biden.

Señala que le entró al toro, a pesar de que el “pool” de prensa estadunidense que presenció algunos momentos de los encuentros entre Biden y los precandidatos mexicanos reportó que Peña Nieto utilizó un “broken english” (un inglés entrecortado) cuando intercambió algunas palabras con el vicepresidente estadunidense.

                  La Jornada plantea en su editorial, Biden, en el teatro de operaciones, que la visita de Joe Biden reviste un significado especial, toda vez que México se encuentra en medio de un conflicto armado en el que el gobierno de Estados Unidos tiene un papel inocultable.

Añade que otro elemento insoslayable del contexto mexicano es la inminencia de la elección presidencial, prevista para julio próximo, en la que estarán en juego, además de la estrategia contra la delincuencia, la perpetuación o el cambio del modelo económico vigente hasta ahora en el país, e impuesto por Washington desde hace décadas.

Dice que cabe esperar que el gobierno de EU sí sea respetuoso de los procesos políticos internos de México y se abstenga de cualquier injerencia en el escenario electoral, como expresó Joe Biden a los precandidatos presidenciales con los que sostuvo encuentros.

                  En 24 Horas, Salvador García Soto plantea en su columna, El enviado de Obama, dice que en la agenda de Joe Biden en México hay varios temas pero sólo uno es prioridad: la continuidad en la estrategia de seguridad y combate al narcotráfico.

Por lo demás, dice que si en la política no hay casualidades y las formas pueden ser fondo, hay que ver el orden en que recibió Biden a los aspirantes presidenciales, después de reunirse con Felipe Calderón: el primero fue Andrés Manuel López Obrador, el segundo Enrique Peña Nieto y la tercera, y con la que cerró esas entrevistas de 45 minutos, Josefina Vázquez Mota ¿sería solo cortesía dejar a la señora al final o habla de alguna preferencia de Washington en la actual sucesión mexicana? Es pregunta.

                  Trastienda comenta que el gobierno de Obama procesó el año electoral en México y despachó a Joseph Biden, el vicepresidente que tiene más experiencia político-electoral que el propio jefe de la Casa Blanca.

Dice que Biden realizó una visita relámpago y tocó la puerta del presidente Calderón para transmitir palabras de aliento de Obama, pero su objetivo central fue conocer, sentir y hablar con los tres principales candidatos presidenciales.  “Cuál será el reporte que entregue a Obama no será conocido pronto”, observa.

LO QUE NO HAY QUE PERDER DE VISTA

                  En Milenio, Trascendió apunta que entre los ecos de la conmemoración del 83 aniversario del PRI destacan los comentarios sobre la asistencia de Fernando Santos Madrigal, ex director de administración del IFE y ex colaborador del panista Roberto Gil en la Secretaría de Gobernación.

Dice que Santos se placea desde hace días con Felipe Solís, vicecoordinador de la campaña de Peña Nieto, no obstante su inhabilitación en el IFE por presuntas irregularidades administrativas y su aparente cercanía con Gil.

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