08oct12 Reforma, 8 col., Controla crimen Central de Abasto


Controla crimen Central de Abasto

Reforma, 8 col., Alejandro Ramos y Ricardo Rivera

Ciudad de México  (8 octubre 2012).- Venta de drogas, secuestros, robos, extorsiones y prostitución, que operan y controlan grupos organizados, azotan la Central de Abasto del DF (Ceda).

Así lo denuncian comerciantes, bodegueros y personal administrativo de la Ceda entrevistados por REFORMA, quienes solicitaron el anonimato.

En el centro de abasto más grande del mundo, de 327 hectáreas –donde, al día, se comercializan 30 mil toneladas de mercancía y que es visitado por 300 mil personas–, entre la venta de alimentos y productos básicos se mueven cocaína y mariguana, según testimonios.

“La droga la meten camuflada con la fruta, en las flores, legumbres o entre costales.

En la zona de bodegas llegan los cargamentos más duros”, afirmó un comerciante que lleva 20 años trabajando en este sitio.

REFORMA hizo varios recorridos por la Central, en los que se constató que, entre la 1:40 y las 4:45 de la madrugada, grupos de cinco a ocho personas bajaban de camiones de carga pequeños bultos del tamaño de un ladrillo envueltos en bolsas de plástico.

Estos paquetes eran movidos más rápido que los costales de mercancía regular, mientras que había dos o tres personas cuidando en las inmediaciones. Luego los cargadores se escondían los paquetes en la chamarra y desaparecían.

Los entrevistados aseguran que dos grupos controlan el tráfico de drogas, así como a bandas dedicadas al secuestro y a asaltantes que se hacen pasar como trabajadores.

Esta droga, según los testimonios, se vende en grandes cantidades a diferentes bandas que se mueven en Iztapalapa.

También se pudo constatar que, en los pasillos de la Central, mujeres y hombres ejercen la prostitución y atienden a clientes en taxis, bodegas y tráileres.

“En las cajas de los camiones de carga se realizan tables dance, se consume alcohol y todo tipo de drogas. La tolerancia tiene precio, y el grupo de seguridad interno, Dragones, es quien cobra las cuotas”, afirmó un comerciante.

Otro aseguró: “Los secuestros, extorsiones y golpizas son frecuentes, sobre todo con la gente que ha manifestado su desacuerdo con la gestión de Raymundo Collins (director de la Ceda)”.

REFORMA programó una serie de recorridos, tanto en la tarde como en la madrugada, y recopiló 25 testimonios, y en todos la constante es que los asaltos, robos, secuestros y venta de droga mantienen un dominio fuerte en el complejo.

“El robo de cable de luz es frecuente. A muchos comerciantes les ha pasado hasta en tres ocasiones. Obviamente, quienes se dedican a esto conocen muy bien la Ceda, pues los cables están instalados en la zona conocida como galeras, que son los sótanos, los cuales están anegados con aguas negras, basura y con plagas de ratas.

“Las denuncias las hemos hecho a la dirección; el mismo Raymundo Collins tiene conocimiento de los sucesos, así como de la venta de droga, y no ha hecho nada. Al contrario, la respuesta del señor es amenazar a todo aquel que denuncia irregularidades”, coincidieron comerciantes y bodegueros.

Al recorrer los pasillos del área de frutas y legumbres, flores y hortalizas, y abarrotes y víveres, las quejas se multiplican en torno a los asaltos, robos y venta de droga.

En uno de los pasillos se detectó a un bolero vendiendo grapas de coca, y, a decir de algunos carretilleros, la comercia en 100 y 200 pesos.

“Hay muchas ratas que se visten como cargadores con mandil y van vigilando al cliente hasta que encuentran el momento oportuno para asaltarlo. Lo hacen en los pasillos, en las escaleras al estacionamiento o el mismo aparcadero, pues en la azotea no hay ningún policía”, comentó un empleado del área de administración de la Ceda.

“Si te pones a ver las cámaras, son puros cascarones; sólo sirven algunas que están en los pasillos principales o la zona de bancos, y aun así te siguen en el estacionamiento, donde ha habido balaceras y muertos.

“Por razones obvias, no mencionamos nuestros nombres por miedo a las represalias que pueda tomar Collins junto con su administración, ya que hemos visto que, en ocasiones anteriores, algunos compañeros comerciantes se han atrevido a denunciar que no están de acuerdo con su forma de conducir la Central de Abasto y han sido objeto de amenazas, robos, secuestros y golpizas”, dijo un bodeguero.

En el estacionamiento aéreo –como le llaman–, cuatro clientes más coincidieron en que han sido alertados por los propios comerciantes sobre el clima de inseguridad.

“En la mañana no hay suficiente vigilancia. Los mismos policías ponen a los diableros o asistentes de los bodegueros para que los asalten cuando van a depositar o retirar dinero en los bancos”, dijo un comerciante de legumbres.

“La propia gente de aquí te pide que andes con mucha precaución”, expresó el cliente José Pablo.

“Bodegueros, comerciantes y hasta algunos de sus familiares han sido objeto de secuestros, pero, por temor, la mayoría de los casos no se denuncian. Curiosamente, las víctimas son las que han denunciado malos manejos en la administración de Collins”, destacó el miembro del área de administración.

Otra cara del crimen organizado son los frecuentes robos a las bodegas y locales comerciales, ya que cada día se comete este tipo de ilícitos, denunciaron los quejosos.

“Los robos se realizan a las bodegas y locales comerciales, y esto ocurre casi por lo regular cuando la Ceda está totalmente cerrada, que es entre las 18:00 y las 23:00 horas, lapso en que se barre y se limpia.

Los delincuentes emplean hasta mazos para abrir las cortinas y llevarse la mercancía, y, como siempre, la Policía no vio ni oyó nada.

“Y la venta de droga se ha convertido en un acto cotidiano. La Ceda se ha convertido en un gran polo de distribución de coca y mariguana desde que llegó Collins”, añadió un bodeguero.

En uno de los recorridos en la madrugada, se comprobó como jóvenes con aspecto de indigentes se mantienen como vigías en el pasillo 5, donde se ejerce la prostitución y también se vende droga. Una situación similar se detectó en la zona de descarga del área de frutas y legumbres.

De igual forma, mujeres muy jóvenes que ofrecen sus servicios sexuales por 200 pesos saben dónde se puede obtener alcohol o droga. Todo se hace en taxis viejos emplacados en el Estado de México o en cabinas de tráileres.

Asimismo, cerca de este pasillo también se observó el área de sexoservidores homosexuales, quienes cobran la misma tarifa.

Minimizan delitos en plaza al mayoreo

Ricardo Andriano Morales, coordinador de Seguridad, Vialidad y Protección Civil de la Ceda, informó que diariamente se reportan dos robos en promedio y que la mayoría de los delitos se ha reducido, aunque no proporcionó cifras.

Además, dijo que en los últimos 5 años no han detectado ningún caso relacionado con narcotráfico y presumió que la Ceda cuenta con un sistema de videovigilancia de 270 cámaras con movilidad de 360 grados y zoom de hasta 300 metros que trabajan las 24 horas del día.

Argumentó que laboran 400 agentes de la Policía Auxiliar (PA), 150 de la Policía Preventiva, 40 de Tránsito y 80 de supervisión.

Andriano Morales aseguró que, de los delitos reportados, 50 por ciento de los casos es de autorrobos.

“Ponen la denuncia que le robaron en la bodega y resulta que en la investigación fue uno de los empleados, o bien, que lo asaltaron tras retirar dinero del banco y resulta que después se confirma el autorrobo porque a la vuelta lo estaban esperando sus familiares, donde dan el dinero y se dan por robados.

“Se habla mucho hasta que hay tráileres (con droga) metidos. Tengo disponibles dos aparatos del GT200, detector molecular para detectar drogas, armas, explosivos. Lo pasamos periódicamente, y he pasado bodega por bodega y no hemos detectado ningún camión o tráiler que traiga droga”, expuso.

“Entonces, ¿cómo llega la droga a la Ceda?”, se le preguntó.

“Yo no sé. Supongo que es de conocidos, vicioso con vicioso”, añadió.

Sobre la prostitución, el coordinador afirmó que está controlada la situación, y sólo puede tratarse de casos aislados.

En contraste, comerciantes y bodegueros que pidieron anonimato se quejaron de que los efectivos de la PA disminuyeron a 180, ya que el director general y administrador del Fideicomiso privado de la Ceda, Raymundo Collins, les informó que por falta de recursos se recortaba el personal.

“Collins nos quiso imponer una cuota adicional de 500 pesos mensuales para volver a recontratar el servicio completo, pero no lo aceptamos, pues pagamos entre 2 mil y 10 mil pesos por concepto de cuotas de mantenimiento en donde ya se incluye el pago de seguridad. Él no hace nada por frenar los asaltos, la prostitución y el narcotráfico, además de que las cámaras no funcionan ni sirven para nada”, coincidieron los quejosos.

“Las autoridades mienten, pues aquí es muy fácil conseguir droga, la cual entra en cantidades considerables en la zona de bodegas y en las áreas de descarga. Esto nosotros lo vemos y también nos lo informan trabajadores de la Ceda”, expuso un comerciante.

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