La guerrilla de los ‘likes’: Imelda García (Reporte Indigo/México)

09Abr15

Por Imelda García, publicado en Reporte Indigo

El detallado análisis de cada uno de los ingresos y egresos de los candidatos que contienden en las campañas electorales de este año, convertirán este proceso en el más vigilado de los que ha vivido México en su historia moderna.

Hay, sin embargo, un recurso que hasta el momento nadie puede controlar y por el que fluirá la mayor parte de la guerra sucia que se suscite entre los partidos: las redes sociales.

Sin ninguna legislación que aplique para su control, las redes sociales ya se están convirtiendo en el canal que utilizan los candidatos y los partidos para intentar hacerse de más votos. No hay reglas ni límites.

El inicio de las campañas marcó también el arranque de la guerra en Internet. Desde el primer día, diferentes tendencias colocadas en Twitter y Facebook dieron una muestra de lo que vendrá en todo el proceso de aquí a el 7 de junio que se realicen las elecciones.

La contratación de agencias que a través de los llamados “bots” hacen florecer ciertas tendencias en la red, se ha convertido en una práctica común con la que se busca no solo posicionar lo positivo de los candidatos, sino crear ideas negativas de otros.

Todo esto sin que el Instituto Nacional Electoral (INE) pueda evitarlo.

“Nosotros no tenemos ninguna regulación sobre internet (…) En las redes sociales tampoco tenemos nada que regular, cada quien se mete y ve lo que quiere ver, en consecuencia no hay una regulación posible”, afirmó en entrevista Arturo Sánchez, consejero electoral del INE.

Una ventana de impunidad

Aunque los gastos de los partidos deben ser reportados al INE, existe un hueco legal para que este instituto revise el uso de bots y otros recursos disfrazados en Internet

El asunto del uso de las redes sociales por parte de los partidos para hacer proselitismo toca no solo en la incapacidad legal del INE de frenar una posible guerra sucia, sino que se trata de una ventana de impunidad para que los candidatos y los partidos no reporten el gasto real que harán para promocionarse en Internet.

Aunque se obliga a que todo gasto sea reportado, la imposibilidad legal de que el INE revise el uso de bots y otros recursos disfrazados en internet, convierten a la red en un terreno de nadie.

Así, los protagonistas del proceso electoral tendrán en Internet una puerta a la opacidad.

Bots, fotomontajes y guerra sucia

El Reglamento de Fiscalización del INE, instrumento jurídico en el que el Instituto se basará para la revisión de los gastos de campaña, establece la obligación de elaborar “avisos de propaganda” colocados en Internet, igual que ocurre con otros medios, como radio, televisión o productos impresos.

Para la propaganda en Internet, “los partidos, coaliciones, aspirantes y candidatos independientes”, deberán contar con los contratos y facturas correspondientes a los avisos que se hayan realizado.

Se debe entregar al INE una relación de la o las empresas con las que se contrató la exhibición de la propaganda, las fechas en que se mostró, las direcciones electrónicas donde estuvo expuesta, el valor unitario de cada pieza de propaganda, el candidato beneficiado y las muestras del contenido que se ofreció a los votantes, a través de Internet.

Es todo.

Las reglas de fiscalización solo incluyen la propaganda que se muestra abiertamente en Internet. Nada se dice sobre las pautas que deben seguir los candidatos o partidos para rendir cuentas sobre la forma en que actúan en las redes sociales.

Sin embargo, lo candidatos y partidos realizan mucho más que eso en Internet.

Alberto Escorcia, especialista en redes sociales y fundador de la red @LoQueSigue_, señaló que los políticos utilizan estos recursos no solo con fines de promoción.

“No solamente se usan bots o se desata una guerra sucia; también acosan, inventan fotomontajes o van a revelar grabaciones, como en otros procesos electorales, y lo que estoy viendo es que están recurriendo mucho al posicionamiento con bots”, expuso Escorcia en entrevista.

Los bots son perfiles automatizados que funcionan en Twitter y cuya función es posicionar o desaparecer un tema mediante el envío de miles de mensajes en esa red social.

Estos perfiles que lanzan miles de mensajes, son capaces de colocar entre las tendencias más importantes algún tópico, e inundar las redes sociales con él.

Desde el inicio de las campañas para este proceso electoral, el 5 de abril, el fundador de la red @LoQueSigue se ha dedicado a analizar la forma en que se desarrollan las tendencias con hashtags en Twitter y el tipo de propaganda que aparece en diferentes páginas y el uso de bots es una práctica generalizada de todos los partidos.

“En el 2012 apenas estaba empezando, pero ahora en este proceso electoral ya vamos a ver todo lo fuerte, lo que son capaces de hacer. Estos días que lleva la campaña estamos viendo que va a ser una estrategia potencial de todos”, expuso.

¿Qué dice la ley?

> Se establece la obligación de elaborar ‘avisos de propaganda’ colocados en Internet, igual que ocurre con otros medios, como radio, televisión o productos impresos.

> Para la propaganda en Internet, los partidos, coaliciones, aspirantes y candidatos independientes deberán contar con los contratos y facturas correspondientes a los avisos que se hayan realizado.

> Se debe entregar al INE una relación de la o las empresas con las que se contrató la exhibición de la propaganda, las fechas en que se mostró, las direcciones electrónicas donde estuvo expuesta, el valor unitario de cada pieza de propaganda, el candidato beneficiado y las muestras del contenido que se ofreció a los votantes.

El poder del ‘hashtag’

La guerra de tendencias en Twitter comenzó con la aparición del #Claroquepodemos, impulsado por el PAN por bots y desde las cuentas oficiales de los panistas de primer nivel.

El PRI respondió con #LosMejoresCandidatos, posicionada también a través de bots y de las cuentas de priistas reconocidos.

La batalla subió de tono cuando se enfrentaron los hashtags #SonPRIngaderas, promocionado por el PAN, y #LosMochesDeLosMochos, impulsado desde el PRI.

En lo local también hay resonancia de este fenómeno. En los primeros días de campaña apareció el hashtag #YoConChon, para promocionar la candidatura del priista José Ascención Orihuela a la gubernatura de Michoacán, impulsado totalmente con bots.

Para Escorcia, esta herramienta es una oportunidad para que los partidos y sus candidatos burlen la ley, pues es casi imposible comprobar que existe una relación de negocio entre las consultoras y los políticos.

“Aunque se detecte quién lo hizo, va a ser muy difícil encontrar un contrato y va a ser muy difícil que se actúe sobre Twitter.

“De hecho, es un terreno perdido el de las redes sociales, porque aunque encontremos un recibo que compruebe que contrataron esa presencia, no se va a poder hacer nada; porque aparte no está penado, porque así como usan una agencia van a usar a otra”, apuntó Escorcia.

La estrategia del uso de bots no es barata para los partidos políticos.

Escorcia calculó que para “levantar” la operación de alguna tendencia son necesarias entre 100 y 150 personas, y testimonios recabados por él de consultores que hacen esos trabajos, revelan que cada uno de ellos cobra un promedio de 50 mil pesos.

“Estamos hablando de millones de pesos”, sentenció Escorcia.

La inversión millonaria, sin embargo, no garantiza un resultado positivo. El especialista comentó que aunque se piensa que con esa estrategia se mueven las preferencias políticas, lo cierto es que son temas superficiales que no tienen muchos mensajes, como sí ocurre con hashtags promovidos por la ciudadanía.

El INE, sin facultades para controlar las redes

En entrevista, Arturo Sánchez, consejero del INE y miembro de la Comisión de Fiscalización del Instituto, sostuvo que el acceso a la propaganda a través de Internet y las redes sociales es voluntaria de cada ciudadano, por lo que la autoridad no tiene ninguna potestad para intervenir en esa decisión, aunque la red sea inundada con mensajes emitidos por bots.

“Para ver eso se necesita de la voluntad expresa del ciudadano que quiera entrar y verlo. El Tribunal (Electoral) ha sido muy claro de que cuando se trata de este tipo de información no hay regulación que aplique y esa es la razón de esta norma como tal. Y para el efecto, se sabe que se contrata ese tipo de cosas (uso de bots), pero lo hacen todos.

“Simple y sencillamente el ciudadano opta por ver lo que quiere y al decidir qué es lo que quiere ver ya es su propia decisión qué tipo de propaganda quiere recibir y está en su propia decisión, no en la de una autoridad”, expresó Sánchez.

La única forma en que el INE pudiera intervenir en este asunto es si alguno de los mensajes realizado exclusivamente desde la cuenta en redes sociales de algún partido político o candidato, se expresara alguna frase o se incitara a alguna acción que esté fuera de la ley.

Del mismo modo, la única manera en que la autoridad electoral pueda fiscalizar la inversión que hace alguno de los candidatos o partidos es a confesión de parte.

“No hay manera de fiscalizarlo a menos que el partido o el candidato nos indique que hizo un gasto de ese tipo. Pero fuera de eso, no tenemos una forma de hacer un seguimiento así”, aceptó Sánchez.

La postura del consejero se confirma en el Reglamento de Fiscalización, donde no se emite una sola palabra sobre la regulación del uso de redes sociales.

El ring en la red

Las redes sociales se han convertido en el nuevo ring de lucha en el que se enfrentan los candidatos o se busca dañar a alguno de ellos.

Uno de los casos más recientes fue el protagonizado por Iván Garza, candidato del PAN a la alcaldía de Monterrey, Nuevo León, cuyo posicionamiento en Twitter ocurrió no por dar a conocer sus propuestas, sino por la mofa que despertó un spot donde presumía haber estudiado en la Universidad de Harvard, aunque solo había acudido ahí a un curso.

De inmediato, sus opositores utilizaron una nota publicada por el diario Reforma en la que se daba a conocer que Garza solo había acudido a Harvard a un curso que duró cinco días para comenzar una guerra en su contra.

Con el hashtag #Fui5MinutosAHarvard, miles de mensajes y memes fueron enviados a Twitter y a otras redes sociales para mofarse del candidato panista.

Durante dos días el hashtag fue tendencia nacional. De acuerdo con el sitio de análisis Topsy, fueron emitidos 9 mil 466 mensajes con ese hashtag en los 21 días que ha estado activo.

De esa forma, la red se vio inundada por esa tendencia. Iván Garza se volvió famoso en todo el país; incluso, medios internacionales retomaron la mofa que se hizo en su contra.

Mediante un video anónimo que circuló en correos electrónicos y en redes sociales, se acusó a Adrián de la Garza, candidato del PRI a la alcaldía de Monterrey, de haber pagado por orquestar la campaña contra su contrincante.

En el video, se señaló que la empresa OZ Branding, con sede en Nuevo León, sería la orquestadora de la acometida contra el panista.

Iván Garza declaró que el asunto se trató de una guerra sucia y que presentaría una queja al respecto.

“Esto ya es guerra sucia, esto tiene un nombre y tiene que ser denunciado (…) Se ha mantenido (el tema) en redes sociales, especialmente en Twitter, y es preocupante porque todo eso es pagado”, comentó Iván Garza.

Alberto Escorcia afirmó que la estrategia del uso de bots para actuar a favor o en contra de un candidato o partido solo puede ser adquirida por quienes tienen acceso a grandes recursos económicos.

Con ese esquema, quienes quedan en una total desventaja son los candidatos independientes, pues aunque quizá tengan un apoyo real, éste jamás tendrá el eco que logrará una campaña orquestada con bots y otros recursos.

“El que tiene más dinero acapara todo. Y los que tienen menos oportunidad, ni siquiera aparecen. Está trasladándose el ecosistema de la televisión a las redes sociales”, reflexionó Escorcia.

Al ser el uso de bots una actividad que no se realiza de forma abierta, la autoridad electoral no puede fiscalizarlo per se, a menos que haya una queja de por medio.

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#Claroquepodemos

#LosMejoresCandidatos

#SonPRIngaderas

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